jueves 1 de diciembre de 2011

Las elecciones: ¿comunicación política que conduce al error?

La emocionalidad ha sido el gran tema a explorar dentro de la comunicación política de los años recientes, muchos expertos buscan siempre identificar cuáles son aquellas emociones y valores que mueven más a las personas y tratan de explotar los mismos a favor de los políticos. Para ello la comunicación política elabora discursos, en tantos códigos como sea posible, para trasmitir o despertar emociones que transmitan su visión general de los problemas de índole publica, mover la emoción adecuada en el momento adecuado puede significar ganar o perder una elección.

Esta comunicación política, que se centra en lo emocional, aparece en todos los escenarios de la democracia, pero alcanza su expresión más evidente en los procesos electorales: los debates, la pauta publicitaria, la interlocución con actores sociales estratégicamente elegidos y las intervenciones en la plaza pública, son espacios donde se debe persuadir, y ya lo sabemos las emociones son el elemento de persuasión más contundente. De tal suerte todo candidato político determina su programa de gobierno e intenta comunicarlo de forma contundente para que este resuene en la cabeza de los ciudadanos.

En el caso de un gobierno popular es conveniente resaltar aquellas coincidencias y no entrar en confrontación, pero existe una tendencia al desgaste de los gobiernos al final de sus periodos, es un momento para hacer balances y por lo general muchas políticas se convierten en objeto de crítica, si esto se da pocos candidatos se atreven a apoyar al gobierno saliente, por el contrario la mayoría de ellos intentará exacerbar esos sentimientos de desencanto buscando un vinculo emocional con sus electores.

Lo que planteo es que sin importar si los gobiernos cumplieron o no su tarea, lo que determina la agenda de los candidatos es la percepción emocional que la mayoría tenga, explotar el deseo de cambio y las frustraciones tanto como sea posible, el balance de gobierno tiene más de emocional que de racional, así se refleja en la ciudadanía, los candidatos y los medios de comunicación. El trabajo de “framing” resume lo que se debe hacer en materia de construcción de un discurso electoral, la sensación de crisis debe ser palpable, entre más crítico sea el escenario más fuertes las emociones negativas hacia el actual gobierno y entonces cala un discurso emocionalmente contradictor.

Hasta acá no hay nada nuevo, simplemente una descripción simplificada de un escenario particular (de otros posibles), pero en este punto quisiera introducir el concepto de errores del tercer tipo elaborado por Ian Mistroff y Abraham Silvers, que plantea que muchas veces se nos ofrece una serie de alternativas para resolver un problema, pero estas responden a un diagnostico incorrecto del problema, de tal suerte se nos induce al error. Si bien nuestra elección de un candidato puede producirnos satisfacción por que este cumple sus promesas, los problemas persisten intactos, parafraseando a los autores: resolvemos de forma correcta el problema equivocado.

Algunas de las razones principales, planteadas por los dos autores, para que cometamos errores del tercer tipo, tienen mucho que ver con los discursos electorales, solemos equivocar el diagnostico del problema cuando apelamos a: la experiencia previa, emociones arraigadas, creencias generalizadas, y sesgos o prejuicios. De ese modo la construcción de los discursos en campaña a partir del mapa de percepciones acerca del gobierno saliente nos muestra un escenario donde se nos “venden” alternativas de solución (propuestas de campaña) que por lo general apelan a estas cuatro condiciones, y además las exageran, de ese modo se deja en manos de los ciudadanos la elección de respuesta a una situación de crisis y no se les involucra realmente en el diagnostico del problema.

Aun peor resulta el diseño del discurso de campaña basado exclusivamente en las emociones y percepciones, de ese modo ni siquiera el candidato y su equipo realizan un diagnostico efectivo del problema, entramos así en un círculo vicioso de reproducción de emociones frente a lo público que pueden generar satisfacción en quien ganó y quienes lo eligieron, pero que terminado el periodo de gobierno volverán a generar insatisfacción, creando un escenario ideal para repetir el mismo proceso.

Eliminar un proceso más racional (en tanto se puedan gestionar las emociones y reducirlas al momento de diagnosticar los problemas) nos lleva a ciclos de insatisfacción política, sin un diagnostico efectivo de los problemas los gobiernos tenderán siempre a su impopularidad pues sus programas de campaña no resolverán los problemas reales y se crean ciclos de insatisfacción frente a la política, ya que el ciudadano percibe al político como ineficiente o mentiroso y le castiga en las próximas elecciones (a él o su partido según sea el caso) y así nace un prejuicio hacia los políticos por su incapacidad de resolver problemas, cuando en realidad existe un fenómeno mayor y difícilmente perceptible que es la inducción al error en la toma colectiva de decisiones.

Para concluir, vale la pena ver cómo los escenarios electorales en el contexto mediático actual nos están forzando a generar una comunicación política que aumenta la tendencia a dejar los problemas públicos intactos, y en tal sentido vale la pena abrir un debate sobre cómo reformulamos los procesos de construcción de discursos para que ese beneficio emocional que vincula a los ciudadanos con lo público sea también funcional al progreso y la superación de los ciclos de crisis. Como todos los caminos conducen a Lakoff me atrevería a sugerir que ahí hay pistas para superar el fenómeno que acabo de plantear, pero eso lo dejamos para un próximo post.




Hace varias semanas no tenía la oportunidad de escribir, suele pasar en los periodos electorales (sé que ustedes me entienden), sin embargo durante ese periodo también tuve la oportunidad de adelantar algunas lecturas sobre comunicación política, en los próximos post compartiré algo de esos momentos de lectura. No a modo de resumen o reseña, sino algunas ideas que surgieron al momento de leer y que me permiten retomar lo aprendido en cada lectura, creo que esa es una forma más valiosa de compartir y aportar conocimiento, claro está nunca sobra reiterar que todo lo que escribo en este blog está sujeto a debate y discusión, así que espero sus comentarios.

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