Continuando con la pregunta sobre lo masivo y lo político en los medios sociales quisiera retomar el tema aludiendo al manual de uso de twitter que el PSOE publicó para las más recientes elecciones, y que en su séptimo punto reza: “Responder a todas las menciones posibles y reconocer desconocimiento en su caso. Un Twitter del PSOE no es oráculo, pero sí dispone de mucha información que se puede proporcionar después. La sinceridad es una garantía de aceptación y un seguro contra titulares hostiles.”
Es interesante ver que, contrario a la posición que propuse en el post anterior, los asesores web de este partido consideran que se debe dar la mención directa. Bueno… de visiones diversas está hecha la web y me parece valido, aunque aun no comparto que responder directamente genere vínculos que fortalezcan las prácticas políticas (sobre eso aun seguimos debatiendo).
Rescato la mención a la sinceridad como condición para la relación del partido con los ciudadanos, pero pongamos las cosas en su contexto, este manual publicado semanas antes de las elecciones propone una sola vía de acción para usar el twitter en política, un modelo rígido para un medio de comunicación flexible, tal vez ese sea uno de los errores que los llevó al fracaso electoral, pero mas allá de eso las elecciones españolas trajeron a la discusión sobre lo masivo un elemento extra que fue dado por el denominado 15m.
Si bien el traslado de las redes sociales de lo virtual a la plaza pública es un fenómeno que viene de hace años, el caso concreto me sirve de pretexto para introducir un nuevo elemento a la discusión, lo masivo en los medios sociales parece tener un propósito si esto sirve para movilizar, antes de ello la horizontalidad premia con mayor fuerza lo individual y poca atención se presta a la espectacularidad, pero en la medida en que los medios sociales son útiles para convocar pierden el propósito de conversar, forjan redes de ciudadanos y esto legitima el papel de los medios sociales ante los medios masivos, que venden una imagen en la cual aquellos medios solo cumplen una función política en la medida en que convocan a la masa, y no en la medida en que comunican a los ciudadanos.
El problema que esto me plantea es observar cómo quienes nos dedicamos a pensar internet, lo aplaudimos por ser un medio con virtudes como la interactividad y la capacidad de dar a cada usuario una voz, superando la unidireccionalidad de los medios que le precedieron, pero en el espectáculo de lo masivo esas voces se pierden y la interactividad baja casi cero, sin embargo se venden estos movimientos como una victoria de los nuevos medios, aun cuando su voz termine reducida a la voz de unos pocos líderes que sobresalen y se convierten en voceros para la televisión de aquello que inicio en facebook.
Si los partidos plantean un modelo vertical de los medios sociales, entendiéndose a sí mismos como “contestadores de preguntas”, la masa se plantea a si misma ese modelo, las redes que se tejen en los medios sociales generan flujos de información libres y casi horizontales, pero al momento de traducirse en movimientos fuera de la web se verticalizan, se pierde el medio o se reduce su papel y entonces se reproducen las prácticas políticas tradicionales, que si bien pueden generar cambios importantes sobre el sistema democrático ya no pertenecen a los medios sociales, es mentira que las nuevas revoluciones se pelean en el twitter.
Si en el post anterior reconocí la importancia de lo masivo en los medios sociales, ahora pretendo alertar sobre sus riesgos, si estos medios no permiten nuevas formas de organización política que se asimilen a sus modelos de comunicación, lo masivo de los medios sociales terminara siendo un simple espectáculo, una herramienta para sacar a las calles a “los indignados” pero cuya comunicación será solo virtual y cuya horizontalidad morirá al momento de tener que traducirse a la lógica vertical de los medios masivos y la política tradicional de la plaza pública.
Se abre el debate: …


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