viernes 5 de marzo de 2010

La solidaridad amenazada, derechos humanos de las mujeres en Colombia.


En un conflicto armado como el colombiano, con actores y dinámicas tan variadas, donde a diario las condiciones de violencia, pobreza, y dolor que produce la guerra aumentan, el papel de las mujeres es central en la construcción de espacios de reconciliación y de afecto. Al tratar de reivindicar el papel de la mujer dentro de nuestra sociedad, se han generado las condiciones para que las mujeres accedan por igual a cargos públicos, del mismo modo se ha resaltado el valor de su presencia en la resolución del conflicto armado, en la búsqueda de la libertad y la construcción de la democracia.

Estos son todos temas de debate público, ocupan un papel central en la academia y tienen también su parte en la agenda de los medios masivos, “mujer” se convierte en una categoría que nos remonta a valores, todos aplaudimos este papel que la mujer ha asumido con valor dentro de una sociedad lacerada por sí misma, nadie en ningún espacio público se atreve a desvirtuar la importancia de esta mirada femenina de nosotros mismos, los hombres empezamos a aprender lo importante de saber mirar los problemas con ojos de mujer y en ese proceso hemos ganado en mucho en humanidad.

Y entonces, si esa es la realidad, llama la atención el caso de la Corporación Sisma Mujer. Ese es  un ejemplo de eso que hemos aprendido en los discursos, pero que al pasar frente a nuestros ojos nos resulta invisible, esta ONG que propende por los derechos humanos de las mujeres, en particular de mujeres desplazadas por la violencia, recibió el pasado 27 de enero una amenaza de muerte para sus integrantes, amenaza firmada por el Bloque Central de las
Águilas Negras Verdad y Muerte, la única razón para ello fue la mal fundada creencia de que las ONG son fachadas de la guerrilla.

Y entonces esta organización de mujeres que combinan su labor de ser madres, con acoger a las mujeres y niños desplazados que dejó el conflicto, se encuentran hoy en estado de vulnerabilidad, sin protección o una voz en los discursos de la academia, mucho menos en los medios masivos y difícilmente en la mente de los colombianos. Los debates electorales, entre los que resalta la baja presencia de mujeres, han pasado de largo las situaciones concretas de violencia, el caso de Sisma Mujer no es la excepción, hemos aprendido a desear el fin de la violencia bajo los rótulos genéricos: desplazamiento, amenazas, asesinatos, secuestro, etc. pero no nos atrevemos a ponerle nombres propios, a tomar los casos concretos como ejemplo de lo macro, mas bien tenemos lo macro como ejemplo, eso nos permite desviar la atención de un drama cuya solución escapa a nuestra acción inmediata, pero sobre el que podemos incidir aunque sea con la denuncia, haciéndolo visible.

 Es esta una invitación abierta a que observemos con atención el caso del que nos advierte Amnistía Internacional: Sisma Mujer, y además de tantos otros casos similares que deben existir en nuestra sociedad, alertar sobre ellos y solidarizarnos, vincularnos con la labor de la mujer, esa de la que tanto hemos aprendido como sociedad, denunciar estos hechos es ahora responsabilidad de todos, en el marco del día internacional de la mujer consideremos todo eso que hemos aprendido de las mujeres y reflexionemos que si bien hemos ganado, involucrarnos en estos problemas nos puede hacer todavía mas humanos, así como estas mujeres se solidarizan con el drama de los desplazados, seamos solidarios con ellas, tal vez este sea un primer paso hacia la paz.